16 May Campamento tecnológico en Madrid con piscina y robótica 2026
Campamento tecnológico en Madrid con piscina: cómo combinamos robótica, ajedrez y deporte en Ciudad Universitaria
Cada año recibimos en el club a familias que buscan algo parecido: un campamento que aleje a los niños de la pantalla, pero que a la vez conecte con sus intereses por la tecnología, los robots o los videojuegos.
La idea tiene sentido. Muchos niños disfrutan con la robótica y la programación, pero también necesitan moverse, jugar, hacer deporte y bañarse en la piscina. Nuestra propuesta de campamento urbano en Madrid intenta combinar esas dos cosas: tecnología y verano de verdad.
Qué es un campamento tecnológico y qué lo diferencia de un campamento urbano normal
Un campamento tecnológico es un campamento de verano donde una parte importante del día se dedica a talleres de robótica, programación de videojuegos, electrónica básica o iniciación a la inteligencia artificial.
El resto del día funciona como cualquier otro campamento urbano: deporte, piscina, juegos, comida y tiempo con otros niños. La diferencia está en los materiales que se usan, en cómo se organizan los grupos por nivel y edad, y en la experiencia de los monitores que imparten los talleres.
En nuestro campamento de robótica y ajedrez trabajamos con Mindstorms, micro:bit, Maqueen, Kazi y WEDO de LEGO. Para programación visual usamos Scratch y MakeCode.
Para videojuegos, según el nivel del grupo, podemos trabajar con Construct, GDevelop, Godot o Python para alumnos mayores con experiencia previa. También introducimos actividades de inteligencia artificial adaptadas a la edad.
Por qué un campamento tecnológico en Madrid debería tener piscina
Aunque parezca una contradicción, la robótica no debería ocupar todo el día. Los talleres de programación son intensos y exigen concentración. Un niño puede estar muy metido en un proyecto durante un buen rato, pero después necesita moverse, descansar y cambiar de actividad.
En el CMU Loyola tenemos piscina propia disponible por la mañana y por la tarde, con socorrista y monitores acompañando a cada grupo. Los niños hacen el taller de robótica de 10:00 a 12:15 aproximadamente, y después van a la piscina.
Esta combinación funciona muy bien: primero concentración, después movimiento, agua y juego. Los niños vuelven a casa cansados, pero normalmente más relajados que si hubieran pasado toda la mañana delante de una pantalla.
La zona infantil de la piscina del Loyola tiene una profundidad aproximada de 80 cm, así que los más pequeños hacen pie con facilidad. Los mayores utilizan zonas más profundas, siempre con supervisión.
Cómo organizamos el campamento de robótica por edades
Una de las cosas que más influye en que un niño aproveche bien un campamento tecnológico es el grupo en el que trabaja. No tiene sentido juntar a un niño que empieza desde cero con otro que ya lleva varios años programando.
Por eso preguntamos en la inscripción por la edad y el nivel previo. Así podemos adaptar mejor los proyectos y evitar que unos se pierdan y otros se aburran.

De 5 a 8 años: primeros contactos con la electrónica
A esta edad no buscamos que aprendan programación formal. Lo que funciona es presentarles la lógica de causa y efecto con kits sencillos: pulsadores, motores, sensores de luz, luces LED y piezas que reaccionan cuando las conectan.
El objetivo es que entiendan que un robot no hace magia, sino que sigue instrucciones que ellos pueden modificar. Esa idea, cuando la descubren, suele despertar mucha curiosidad.
De 9 a 12 años: programación visual y proyectos por bloques
Esta es una edad muy buena para los talleres de robótica. Los niños ya pueden entender bucles, condicionales y variables, pero todavía trabajan muy bien con proyectos visuales y retos concretos.
Usamos Scratch, MakeCode para micro:bit y robots como Maqueen. Algunos proyectos habituales son un siguelíneas, un robot que evita obstáculos, una batalla de sumo entre robots o pequeños videojuegos programados por bloques.
La idea es que los proyectos puedan terminarse en pocos días y que el resultado sea visible. Eso motiva mucho: cuando algo se mueve, responde o funciona en pantalla, el niño entiende mejor lo que ha construido.
De 13 a 16 años: programación avanzada con código, videojuegos e iniciación a IA
Con los mayores ya podemos trabajar con proyectos más complejos y programación con código de verdad. Según el grupo, usamos Python, Godot para desarrollo de videojuegos, drones o pequeños proyectos de inteligencia artificial adaptados a su nivel.
Algunos adolescentes llegan con experiencia previa en robótica o programación. En esos casos preguntamos qué han hecho antes para no repetir proyectos y poder proponerles retos nuevos.
Combinar robótica con ajedrez: por qué tiene sentido
Detrás del campamento hay un club de ajedrez con más de cincuenta y cinco años de historia. Por eso el ajedrez forma parte natural de lo que hacemos.
Ajedrez y robótica tienen más relación de la que parece. En ambos casos hay que pensar por pasos, anticipar consecuencias, corregir errores y probar soluciones. Un niño que programa un robot entiende enseguida que una instrucción mal colocada cambia todo el resultado.
En la práctica, la mañana puede combinar ratos de ajedrez, deporte al aire libre y taller de robótica. No todos los niños hacen las mismas actividades, pero muchos acaban probando varias porque están integradas dentro del día.
Para familias que buscan actividades de enriquecimiento, esta mezcla de ajedrez, robótica, programación y piscina suele encajar muy bien.
Dónde estamos y cómo llegar
El campamento se hace en Ciudad Universitaria, distrito de Moncloa, junto a Chamberí y Tetuán, y a tan solo 10 minutos del metro Peñagrande en Fuencarral. Los pequeños están en el CMU Loyola, en Paseo Juan XXIII 17. Los mayores en el CMU Isabel de España, en Ramón Menéndez Pidal 5.
Los grupos intermedios de 4º, 5º y 6º de Primaria utilizan también las pistas y la piscina del CMU Méndel, que está al lado del Loyola.
En metro están cerca Vicente Aleixandre y Guzmán el Bueno. En autobús pasan cerca las líneas C1, C2, 2 y 132. Si vienes en coche, en el entorno del Loyola suele ser cómodo parar para dejar y recoger.
Si solo te interesa el taller de robótica
Algunas familias tienen ya otro plan de verano y solo buscan la parte tecnológica. Para ese caso ofrecemos la opción de venir únicamente al taller de robótica, en horario aproximado de 10:00 a 12:15, sin participar en el resto del campamento.
El precio es de 135 euros por cinco días, con opción de añadir días sueltos. Puedes ver más información en robotic4kids.com/camparobotica.
También funciona al revés: si un niño no quiere robótica, pero sí piscina, deporte y ajedrez, puede hacer manualidades o cómic en esa franja. Intentamos que la flexibilidad sea real también en el día a día.
Precios y reserva
Los precios del campamento de verano varían según horario, comida y duración. Como referencia, una semana en horario de mañana sale en torno a 190 euros. Una quincena con comida y salida a las 17:00 ronda los 460 euros.
Hay descuentos para repetidores, hermanos, alumnos del club de ajedrez o de las extraescolares de robótica, y también descuentos según fechas o semanas concretas.
Puedes hacer un cálculo personalizado en nuestra página de presupuesto del campamento de verano, ajustando días, horario, comida y actividades.
Si buscas información general del campamento, puedes consultar también la página principal del campamento de ajedrez en Madrid. Y si necesitas información en inglés, tienes disponible la página Kids Summer Camp in Madrid.
Si tienes dudas antes de reservar, escríbenos a ajedrezbyn@gmail.com. También puedes pasarte por nuestro local en Conde de la Cimera 2, cerca del metro Guzmán el Bueno, cualquier tarde.
Llevamos quince veranos organizando este campamento, y todavía nos sigue gustando ver cómo algunos niños llegan sin haber tocado un robot y acaban explicando a otros cómo programar un sensor. No es magia: es tiempo, buenos monitores y un campamento donde la robótica se combina con piscina, deporte y ajedrez.